19.7.17

EL PASADO NO TIENE FONDO

El frío viento del sur ha barrido de Buenos Aires una masa de aire caliente y húmedo y ahora sopla fluidamente, y ulula, silba, hace tintinear y crujir las ventanas, lanza al aire los papeles y provoca en los cruces de las calles unas auténticas orgías de brujas invisibles. Este viento seudootoñal también me arrastra a mí y se precipita conmigo –pero siempre hacia el pasado–; tiene el privilegio de evocar en mí el pasado y a veces durante horas enteras me dejo llevar por él sentado sobre un banco de cualquier lugar. Allí, entre las ráfagas de viento, trato de conseguir lo inalcanzable y, sin embargo, tan deseado: evocar el Witold Gombrowicz de las épocas irremediablemente pretéritas. He dedicado mucho tiempo a la reconstrucción de mi pasado, he establecido laboriosamente la cronología, he forzado la memoria hasta el límite buscándome a mí mismo como Proust, pero no hay nada que hacer, el pasado no tiene fondo y Proust miente, no, no hay nada que hacer, nada absolutamente... Pero el viento del sur, provocando quién sabe qué trastornos en el organismo, produce en mí un estado de anhelo casi amoroso en medio del cual vago desesperadamente con un rictus en los labios e intento despertar en mí, aunque sólo sea por un instante, mi existencia pasada.-

:: Diario (1953-1969) de Witold Gombrowicz.-

No hay comentarios: