4.4.14

BRILLOS


Hay un trabajo amargo 
como de fatigados pescadores 
arrojando sus redes 
—ansia y desesperanza—
recogiendo sus peces 
de aletas frías, muertos.
Así, a duros golpes
se cree traer vivos todavía
viejas escenas en fragmentos, restos
de diálogos, perdidos
brillos de las pupilas enterradas.
No quiero más, no quiero.
Porque sé que de un modo que no entiendo 
de algún oscuro modo, está presente 
en mí, total, entero el sumergido mundo que no alcanzo.
No quiero alzar pedazos, restos, sombras 
ya fríos, en mi mano.-

:: “Tarea inútil”, en Presencia diaria de Circe Maia (1964).-

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