11.2.14

EL DINERO NO HA MUERTO


¿Acaso comienza así la muerte? ¿En la sección de anuncios? 
¿Hacia allí nos dirigimos?
¡Un cementerio donde la inhumación es profanación de cadáveres!
Nada, excepto la codicia, ronda estos ataúdes.
¿Al fuego o a la tierra? ¡Primero al periódico!
A otro más han llevado hasta allí, 
de nuevo a otro.
Tan sólo una orla negra separa muerte y dinero: 
éste avanza hasta el borde sin llegar a la muerte.
He aquí el terreno más bendecido.
El alma no se vende por un penique.
¡Alto - alto - alto - alto! ¿Quién llama desde la sepultura?
¡8 coronas 40!
¡8 coronas 40 en la esquela!
Aparece en esta esquela: ¡8 coronas 40!
¿Quién ha podido tramar esto? ¿A quién se le ha ocurrido? 
Mirad más de cerca: una orla negra ¡Sin duda! 
y rodea el comunicado: reservado - 
No es una alucinación, bien claro lo dice.
Una orla negra rodea el comunicado: reservado para -
¡Reservado para el librero Hugo Heller!
8 coronas 40 arroja sobre su tumba.
8 coronas 40 yacen en la sepultura.
¡8 coronas 40 le son devueltas por ella!
¿Cómo? ¿Acaso el dinero ha muerto? ¿Puede morir un libro?
El autor murió
y muy pronto, desde cada esquela, se aguarda 
el comunicado de su entierro.
¿Es la muerte un hombre anuncio?
¿La sepultura una columna de anuncios? Agarraos 
El dinero no ha muerto, él golpeó a la muerte 
hasta acabar con ella,
y ahora le guarda luto. Presenta sus respetos.
Una sucia condolencia aparece en su lugar.
La muerte es la ruina. El cálculo es sencillo:
Ella hace lo que puede,
La esquela también,
¡Y ésta puede!

:: A la vista de una esquela singular de Karl Kraus (1922-1930).-

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