8.2.14

DE ESOS TERRIBLES DIENTES



Hice lo que pude cuando me dejaron. Siempre pensando si yo marcho todo marcha. Cien inquietudes, un diezmo de problemas y ¿hay alguien acaso que me entienda? ¿Uno entre mil años de noches? Toda mi vida he sido vivida con ellos pero ahora los aborrezco. Y detesto sus trampitas afectuosas. Y detesto sus mezquinos favores. Y todos los borbotones de avaricioso sentimentalismo de sus pequeñas almas. Y todos los rezumos zanganosos de sus incultos cuerpos. ¡Qué pequeño es todo! Y yo revelándome a mí misma siempre. Y dando calabazas continuamente. Creí que vosotros relucíais sobre los más nobles carruajes. No eres más que un patán. Creí que eras en todo el más grande, en la culpa y en la gloria. No eres más que un flojo. ¡Mi tierra! Mi gente no era de la elegida fuera de allí por lo que puedo. Con todo su coraje su crueldad y su cochambrería son culpados, marembrujados. ¡No! Ni por todas nuestras locas danzas en su loco estrépito. Puedo verme entre ellos, allaniuvia pulchrabella. ¡Qué guapa era, la salvaje Amazia, cuando se agarraba a mi otro pecho! ¡Y qué misteriosa, altiva Niluna, que me arrebatará de mi propio cabello! Porque es que son las tormentosas. ¡Oh ya! ¡Ya oh! Y el estallido de nuestros gritos hasta que brinquemos para ser libres. Auravoles, dice, ¡qué os importa el nombre! Pero les detesto todo y a todos detesto. Solunitaria en mi solunidad. Con todos sus errores. Pierdo el conocimiento. ¡Oh amargo final! Me escabulliré antes de que se levanten. Nunca verán. Ni sabrán. Ni me echarán de menos. Y es antiguo y antiguo es triste y antiguo es triste y cansado regreso a ti, mi frío padre, mi frío loco padre, mi frío loco temeroso padre, hasta que la simple visión de cerca de su tamaño, sus millas y millas, gimimiendo, me convierta en sedimento marino mareada sal y me lanzo, yo sola, en tus brazos. ¡Veo cómo se levantan! ¡Sálvame de esos terribles dientes! Dos más. Unodos mashombres más. Así. Avelaval. Se me van las hojas. Todas. Pero me queda una aún. La llevaré conmigo. Para que me recuerde.¡Mjj! Tan suave esta mañana, nuestra. Sí. Llévame, papá, ¡como hiciste en la feria! Si le veo acercarse majestuoso hacia mí bajo blancas alas extendidas como si viniera de los Arkángeles, me hundiría, moriría sobre sus pies, humilde sorda, sólo para lavar. Sí, marea. Ahí es dónde. Primero. Atravesamos la hierba callados el matorral a. ¡Deseo! Una gaviota. Gaviotas. Llamadas lejanas. Vienen ¡lejos! Fin aquí. Nosotros entonces. Finn, ¡otra vez! Toma. ¡Suavevos, meacordaré! Hasta milfinvos. Lps. Las llaves a. ¡Dadas! Un camino un solitario un final un amado un largo el

:: Finnegans Wake de James Joyce (1939).-

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