21.12.13

ESTAMOS EN EL AIRE COMO ESTAMOS EN NUESTRA PROPIA PIEL

No quiero comer. Quiero hablar de comer.-


TEDDY:
Habla ante la cámara dos.

MICHAEL:
Así es como quería vivir.

DELFINA:
¿Cómo quieres morir?

MICHAEL:
¿Qué quieres decir con morir?

DELFINA:
En el mejor sentido. En el sentido de que nada queda sin decirse. Nada queda sin verse. ¿Cuál es tu último pensamiento en vida? Comunícanoslo, Michael.

Delfina ayuda a Michael a enredarse el cordón del micrófono alrededor del cuello.

MICHAEL:
Pienso en una mujer que hace realidad tus deseos, está vestida con un uniforme bien planchado, con alitas de plata en sus pechos.

DELFINA:
¿Qué te dice?

MICHAEL:
Me dice.

DELFINA:
Pasajero x, tenga la amabilidad de presentarse en el mostrador.

MICHAEL:
Ella tiene su teclado y su pantalla. Yo quiero que algo pase entre nosotros.

DELFINA:
No hay tiempo.

MICHAEL:
Alguna sombra de relación humana.

DELFINA:
¿Qué te dice? Habla. Dinos.

Delfina agarra la cabeza de Michael por el cabello y la lleva suavemente hasta su hombro. Él no ofrece resistencia.

MICHAEL:
Ella me dice.

Juntos, unidas sus manos, ambos tiran del cordón y lo aprietan alrededor del cuello de Michael. Él se desliza separándose del cuerpo de ella hasta tocar con sus rodillas el suelo.

DELFINA:
¿Por qué vas a Chicago si tu itinerario dice Miami? (Livia está inmóvil, con la vista fija al frente. Teddy hojea una revista. Bajan las luces de la sala. Delfina, bajo la luz de un foco, deja que el cuerpo resbale hasta caer al suelo. Pasa sobre él y encara a la cámara. A cámara.) Alguien muere, alguien remotamente conocido, pero cuán real y honda la pérdida. ¿Quién es? Una imagen flotando en el aire parpadeante. Ni siquiera eso. Un conjunto de puntitos del tamaño de los granos de la arena, que forman una imagen, que dan forma a un rostro en la pantalla. ¿Cómo puede ser? Que una vida tan insustancial llene un espacio tan íntimo. Un entramado de ondas de luz y sonidos recurrentes. ¿Cómo es posible? Esta mezcla rara de tristeza que inunda pesadamente el pecho. (Al público.) Estamos en el aire como estamos en nuestra propia piel. Y hay algo mágico en estas emisoras de información que hechiza al corazón común.

Se apaga la luz del foco. Suben las luces del Coro, a la derecha del escenario. Con la primera referencia a la mascarilla de oxígeno los dos miembros del Coro a los extremos hacen la mímica propia de la acción de ajustarse la mascarilla sobre la cara. Hacen esto repetidamente mientras todos, los tres, continúan recitando.

CORO:
Preparándonos para el despegue.
Salte por la rampa de emergencia con las piernas. Los pasajeros junto a las puertas de salida.
Luego ajústese la mascarilla Ajústese la mascarilla. ¿Alguien se ha acercado?
¿Alguien le ha dicho retroactivamente...?
Por favor, seleccione.
Luego ajústese la mascarilla.
¿Algún individuo no identificado...?
¿Un hombre en un automóvil sin matrícula?
Los pasajeros junto a las puertas de salida.
En el remoto caso.
Por favor, seleccione.
Luego ajústese la mascarilla Ajústese...

Se detienen abruptamente. Los dos que estaban gesticulando se quedan paralizados a la mitad del movimiento. Las luces bajan despacio.

Una fuerte pulsación de imagen y sonido. Un viento ensordecedor sintetizado. Un vídeo de un Hombre confinado dentro de un espacio estrecho con una bolsa de plástico en la cabeza. El rostro no recibe luz.

El vídeo es proyectado en un formato más grande esta vez. La imagen se desparrama por la escenografía y la enorme cabeza del Hombre envuelta en plástico cubre los muebles y trepa por la pared del fondo.

La proyección dura veinte segundos. Quietud. Luego las luces resplandecen sobre el Coro, los dos miembros situados a ambos lados del Coro permanecen paralizados a medio gesto.


Oscuridad.

:: Valparaíso de Don DeLillo (1999).-
::  Untitled (Male Nude Santa Monica) de David Hockney (1973).- 

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