8.10.13

EN MUCHAS LENGUAS


Cuando mi hermano mayor 
volvió de la guerra
portaba en su frente una estrellita de plata 
y bajo la estrellita 
un abismo

una esquirla de metralla 
lo alcanzó en Verdún 
o quizá en Grunwald 
(no recordaba los detalles)

hablaba sin parar 
en muchas lenguas 
pero la que más le gustaba 
era la lengua de la historia

hasta perder el aliento
alzaba del suelo a sus camaradas caídos
Roland Feliksiak Aníbal

gritaba
que era la última cruzada 
que pronto Cartago caería 
y después entre sollozos reconocía 
que él a Napoleón no le caía bien

mirábamos
cómo palidecía
los sentidos le abandonaban
lentamente se fue convirtiendo en un monumento

en el pabellón musical de sus oídos
apareció un bosque petrificado

y la piel de su cara 
quedó abrochada 
a los dos ciegos y secos 
botones de sus ojos

le quedó solo
el tacto

y vaya historias
contaba con sus mano
en la derecha tenía novelas
en la izquierda memorias de un soldado

se llevaron a mi hermano 
y lo trasladaron fuera de la ciudad

ahora vuelve cada otoño 
enjuto y taciturno 
no quiere entrar en casa 

llama en el cristal para que salga
paseamos por las calles 
y él me cuenta
disparatadas historias
tocando mi rostro 
con los ciegos dedos del llanto.-

:: “La lluvia” en Hermes, el perro y la estrella de Zbigniew Herbert (1957).-

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