14.1.13

PRESENCIAS TERRESTRES




El cuerpo, perteneciente  a un viejo que había sido golpeado con un arma contundente, fue hallado en el lindero de un pueblo llamado Mikro Kamini, situado a unos cinco kilómetros tierra adentro, entre campos de albarradas que no tardan en desaparecer ante la proximidad de las colinas baldías y los enormes riscos del interior, formados por pilares y formas rocosas encastilladas. El paisaje comienza a adquirir su potencia formal en Mikro Kamini. Sugiere una obstinada lejanía del mar, un deliberado aislamiento, y en sus cercanías se extinguen los campos y las arboledas. Allí la isla se convierte en una desnuda roca cicládica que se distingue desde la cubierta de los buques que pasan junto a ella, un lugar caracterizado por canteras ya agotadas, cencerros de cabras y vientos enloquecidos. El aspecto de las aldeas que anidan junto a la costa no es tanto el de un refugio para hombres de mar ni el de una serie de estructuras laberínticas destinadas a desalentar la idea de una entrada por la fuerza y complicar la labor de cualquier merodeador, sino que sugieren la imagen de laboriosos relieves o camafeos que intentaran no atraer la atención de las fuerzas que reinan en su interior. Las calles que se curvan sobre sí mismas o desaparecen, las diminutas iglesias y los estrechos senderos parecen constituir una forma de autocamuflaje, un modo de comunicar que nada hay allí que merezca la pena. Pequeñas agrupaciones que destacan contra el paisaje desnudo y la roca volcánica. Superstición, vendettas, incestos. Las cosas que visitan al espíritu de las solitarias colinas. Bestialismo y asesinato. Las encaladas aldeas costeñas son talismanes que defienden de esas cosas, diseños formularios.
El temor al mar y a las cosas que proceden del mar resulta sencillo de expresar. El otro temor es distinto, difícil de nombrar, es el temor a las cosas que acechan nuestra espalda, a silenciosas presencias terrestres.-

:: The Names (Los nombres) de Don DeLillo (1982).- 

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