5.10.12

HOMBRE SENTADO AL BORDE



                                          Sentado, en el hombre que respira a su lado puede reconocerse, sonda que averigua entre canteros próximos al anochecer, acercarlo a sus ojos, leerse en él, enseguida luego, casi enseguida, desbaratarlo, convertirlo en ese poco de aire en torno de la estatua, eternidad inventada

                                              su borrador. Hombre sentado al borde de hombre –su espera de cuáles cosas. Como él ofertado a ternuras.  Y el chorro español y él mismo ajenos a las leyes del lugar, peregrinos de un erial, cumpliendo menesteres de escasa, de ninguna relación con las costumbres de lugar: despachar agua de la mañana a la noche, ser página de un libro, agregarle un verso a un poema escrito hace siglos, probar palabras en un lugar reservado al crepúsculo.-

:: El hombre de Luxemburgo de Arnaldo Calveyra (1998).-

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