25.2.12

DISEÑO DE DÍAS DE SUEÑO



El humo de su habano surgió azul como de esa pistola humeante con que el asesino acaba de disparar certero. La víctima no había caído todavía, iba cayendo sin vida, caída como caen los cuerpos muertos. Aun los buenos cuerpos. Mientras, frente a la iglesia clausurada la lluvia azotaba los arbolitos indefensos y hacía pocetas en la plaza: llovía ahí afuera, llovía ahora en La Habana, llovía en Cuba. Llovía en todo el hemisferio occidental. Lluvia aburrida pero perenne. Tarde de tedio. Tedio de todo. “Tedio, te odio”.
   —¿Qué cosa es?
   —¿Qué cosa es qué?
   —Lo que dibujas.
   —No es un dibujo. Es un diseño de días de sueño.
 —Parece una casa.
 —Parece una casa pero es una prisión en la que todas son casas.-
Ella se sintió incómoda y comenzó a ponerse de pie.
 —¿Nos vamos?
 —¿No estás viendo que está lloviendo que estoy yo viendo?
Pero ella tenía más sentido del amor que del humor:
—Y va a llover toda la santa tarde, toda la noche y la madrugada –dijo ella y se puso finalmente de pie.
 —¡Siéntate! –ordenó él casi con furia-. Por favor. Siéntate y oye que te voy a contar un cuento.-

:: En el gran ecbo de Guillermo Cabrera Infante (1995).-

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