22.11.11

INMÓVIL



Inmóvil estaba la noche, rígidas sus figuras en toda visibilidad cercana y lejana, encerrada en este espacio, encerrada en espacios  cada vez más amplios, extendida desde la inmediatez de lo asible a inmediatos  cada vez más amplios, por encima de las montañas y los mares, desplegada en continuo fluir hasta las inalcanzables bóvedas del sueño; pero este fluir, brotando del corazón, rompiendo en los límites de las bóvedas y volviendo a refluir en el corazón, acogía en sí onda de nostalgia tras onda de nostalgia, disolvía incluso la nostalgia de la nostalgia, detenía la cuna de las estrellas en su origen, vibrante en el crepúsculo, maternal; rodeada por los oscuros relámpagos de abajo, por los claros de arriba, separada en luz y tiniebla, en negrura y claridad, de doble color la nube, doble el origen, con bochorno de tormenta, sin sonido, sin espacio, sin tiempo  —¡oh abierta cueva de lo interior y lo exterior, oh que tanto atrae! —, así se abría la noche, estallaba el sueño del ser; mudos habían sido barridos el crepúsculo y la poesía, barrido su reino, quebradas las paredes de ecos del sueño, y escarnecido por las mudas voces del recuerdo, cargado de culpa y perdida la esperanza, cubierto por las ondas, llevado por las ondas, se hundía la enorme variedad de la vida en la mera nada. Se había hecho demasiado  tarde, ya sólo había huida; la nave estaba preparada, las anclas levadas; era demasiado tarde.-

:: Der Tod des Vergil [La muerte de Virgilio] de Hermann Broch (1945).-
:: Fotografía de Trent Parke.-

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