1.3.11

NACIDO DE LA LITERATURA

¿Por qué durar es mejor que arder?
RB 


Esta mañana debo escribir con mucha urgencia una carta “importante” –de la que depende el éxito de cierto negocio–; pero yo escribo en su lugar una carta de amor  –que no envío. Abandono gozosamente tares monótonas, escrúpulos razonables, conductas reactivas, impuestas por el mundo, en provecho de una tarea inútil, surgida de un Deber resplandeciente: el  Deber Amoroso. Hago discretamente cosas  locas, soy el único testigo de mi locura. Lo que el amor desnuda en mí es la energía. Todo lo que hago tiene un sentido (pues puedo vivir sin quejarme), pero en ese sentido es una finalidad inasequible: no es más que el sentido de mi fuerza. Las inflexiones dolientes, culpables, tristes, todo lo reactivo de mi vida cotidiana se revierte. Werther alaba su propia tensión [1], que él afirma, frente a la simpleza de Alberto. Nacido de la literatura, no pudiendo hablar sino con la ayuda de esos códigos usados, estoy no obstante solo con mi fuerza, consagrado a mi propia filosofía.
[1] WERTHER: “¡Oh Querido mío!, si tensar todo el ser es dar prueba de fuerza, ¿por qué tan gran tensión sería debilidad? [Goethe, 1774]
:: 2, “Lo Intratable”, de Fragmentos de un discurso amoroso de Roland Barthes (1977).-
:: Amour et barbelés” –el amor bajo la Ocupación, Jardin des Tuileries  Robert Dosnieau (1944).-

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