12.3.11

LA MAQUINARIA ACEITADA

En sus remotas páginas está escrito
que los animales se dividen en (a)…
BORGES

¿Cómo transformar el texto que escribo –como se transforma el amor sádico, en el cuerpo del otro– en objeto? ¿Cómo envolverlo con otro texto que lo juzgue, lo fije,  lo objetive, sin que este nuevo texto en una veloz subordinada, quede a su vez envuelto, fijado? Escribo. Escribo que escribo…: distanciándome del acto primero –del que arbitrariamente  se designa como primero– por otro de su misma naturaleza que lo reifica y circunscribe y que a su vez queda circunscrito: este proceso de envolvimiento, de espiral mareante, está marcado por el mismo coeficiente de infinitud y recurrencia que marca –y genera– la numeración, el lenguaje y la locura. Suponer, más allá del instante en que se formulan el pensamiento y su enunciación, la existencia de un lenguaje-objeto y de un metalenguaje, conceder a estos opuesto una vida menos efímera, participa de la misma voluntad irrisoria o ingenua, que pretende detener, la combinatoria aburrida e incesante de las palabras, la maquinaria aceitada, perfectamente eficiente, del delirio.

:: “Los instrumentos del corte” en El Grafógrafo de Severo Sarduy (1973).-

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