6.2.11

LA LUZ DEL DÍA NACIENTE Y EL SOL

Un acto de desmesura por el amor/amistad




Libres ya de toda inquietud, se apresuraron a marchar al campo. Pero en el momento que salían de debajo de la bóveda en su enramado asilo, se ofreció  a sus ojos de improviso en todo su esplendor la luz del día naciente y del sol, apenas elevado, que desfloraba con las ruedas de su carro la extremidad del Océano, y lanzaba paralelamente sobre la tierra sus rayos cubiertos de rocío, iluminando en una vasta extensión todo el Oriente del Paraíso y las afortunadas llanuras del Edén; se inclinaron profundamente, adoraron, y dieron principio a sus habituales oraciones, que elevaban al cielo cada mañana, pero variando siempre la expresión de sus votos; porque no carecían de un variado estilo ni de un santo entusiasmo para adorar en su creador, por medios de justos acordes, cantados o pronunciados sin preparación alguna. Una rápida elocuencia manaba de sus labios, ya en prosa, ya en versos numerosos tan llenos de armonía, que no tenían necesidad de laud ni de arpa para aumentar su dulzura. 


:: Paradise Lost [El Paraíso Perdido], Libro V, poema de John Milton (1667).-
:: La Chute des Anges de Lucien Clergue.-

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