10.10.10

MUECA SARDÓNICA



  […] se preguntó con una mueca sardónica si la temblorosa firma de la Sra. Shade no había sido trazada “con un extraño tipo de tinta roja”. Corazones, espíritus como ésos serían incapaces de comprender que el apego que se puede sentir por una obra maestra es  absolutamente irresistible, sobre todo cuando es el revés de la trama lo que transporta a su espectador y único instigador cuyo pasado mismo está entrelazado con el destino del inocente autor.

:: Pálido fuego de Vladimir Nabokov (1962).-
:: Dibujo de Hans Bellmer para Histoire de Juliette ou les Prospérités du vice del Marquis de Sade.-


No hay comentarios: