9.9.10

HASTA EL ORIGEN DEL MUNDO

                                                                                                      todo, y que no se hablara más de nada
L.-F. Céline

Toda historia, creíble o no, necesita un comienzo. No es así en la vida real, donde nada empieza ni termina nunca, simplemente sucede, donde las causas y los efectos se encadenan de tal modo que para explicar debidamente el encuentro casual de dos desconocidos, un sueño o una guerra entre naciones, uno debería seguir su rastro hasta el origen del mundo, pero es así en los libros, o al menos estamos acostumbrados a que sea así. Un hombre sale de su casa, sube al primer taxi que encuentra, llega a una estación de trenes: al hacerlo no siente que comience nada, cientos de personas han hecho lo mismo y están ahora en este mismo lugar. Sabe además que este vagón nocturno sólo es la continuación de una serie de actos, deseos o proyectos que se pierden en algún punto del pasado y se extienden ante él como un paisaje de niebla. Ignora con quién se encontrará, ni siquiera espera encontrarse con alguien. Sin embargo, cuando leemos las palabras que describen esos mismos hechos en lo alto de una página –cuando tomó el tren esa noche, no podía saber que se encontraría con Van Hutten– sentimos que en ese momento empieza una historia.

:: El evangelio según Van Hutten de Abelardo Castillo (1999).-
:: Reloj de Josef Kouldelka (1968) tomada durante la Primavera de Praga.- 

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