3.8.10

TANGOS INFAMES

Quítese la Peluca [Take of your wing]

Chesterton

No era su mano, no era la noche en donde rielaba la luna más veloz que el viento que bajaba de las montañas, no era la música del gramófono que escanciaba uno tras otro tangos infames, no era la voz de Neruda y su mujer y de su dialecto discípulo, sino otra cosa, ¿pero qué cosa, Virgen del Carmen?, me pregunté en ese momento. Sordello, ¿qué Sordello?, repitió con retintín la voz de Farewell a mis espaldas, el Sordello cantado por Dante, el Sordello cantado por Pound, el Sordello de Ensenhamens d’onor, el Sordello del planh a la muerte de Blacatz, y entonces la mano de Farewell descendió de mi cadera hacia mis nalgas y un céfiro de rufianes provenzales entró en el la terraza e hizo revolotear mi sotana negra y yo pensé: El segundo ¡Ay! ha pasado. Mira que viene en seguida el tercero. Y pensé: Yo estaba de pie sobre la arena del mar. Y vi surgir del mar una Bestia. Y pensé: Entonces vino uno de los siete Ángeles que llevaban las siete copas y me habló. Y pensé: Porque sus pecados se han amontonado hasta el cielo y Dios se ha acordado de sus inquietudes. Y sólo entonces oí la voz de Neruda, que estaba a espaldas de Farewell tal como Farewell estaba a espaldas mías.


:: Nocturno de Chile de Roberto Bolaño (2000)

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