8.5.09


La lectura de este último sí que la hizo salir corriendo. En el patio cuadriculado llovía, el cielo cuadriculado parecía el rictus de un robot o de un dios hecho a nuestra semejanza, en el pasto del parque las oblicuas gotas de lluvia se deslizaban hacia abajo pero lo mismo hubiera significado que se deslizaran hacia arriba, después oblicuas (gotas), se convertían en circulares (gotas) que eran tragadas por la tierra que sostenía el pasto, el pasto y la tierra parecían hablar, no, hablar no, discutir, y sus palabras ininteligibles eran como telarañas cristalizadas o brevísimos vómitos cristalizados, un crujido apenas inaudible, como si Norton en lugar de té aquella tarde hubiera bebido una infusión de peyote.


:: 2666 de Roberto Bolaño (obra póstuma)
:: Pintura de Antonio Saura.

1 comentario:

Andrea dijo...

Nos gusta esa foto de tu perfil, muy Truman Capote! Andrea y Rodrigo