24.2.08

LLEGAR

Son gotas, cuerpos, agua emanada, trasponer la posición cedida y persistir en sucederlo: con aplomo remontan el tramo, avanzan y dejándose caer van, las hay voluminosas y pulcras –en tanto permanecen al aire– otras amorfas vueltas indistinguibles por su urgido contacto con el suelo. Con prisa Joel abandona la bañera. En horas de una mañana madura y radiante, la desnudez acentúa su delgadez vaga en la cintura y hacia sus miembros extendida, un joven graba al agua el desplazamiento –inquirido “tarde, llegar tarde”– resultas a paso firme sus piernas emiten una descarga de liquidez. Todo está suficientemente mojado, y visto el cómo del agua ingeniosa en formar charcos, transcreciendo contiguos, abordan primero el suelo cerámico del baño, su geometría pura y límpida, la madera del pasillo consiente algún cierto desplazamiento, no más allá de sus juntas irregulares. Impulsa entre sus axilas la toalla con el paño va revistiendo poco a poco los huesos sobresaliendo entre su piel, de su torso las costillas angulosas.
“Tarde, llegar tarde”.






:: Imagen: Hombre en la ducha en Berverly Hills de David Hockney (1964).-

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