17.11.07

UNO


El tiempo parece transcurrir. El mundo sucede, se desdobla en instantes sucesivos, y uno se detiene a contemplar a una araña aplastada contra su tela. Se advierte una inmediatez con la luz y un sentido de cosas delimitadas con precisión y de fugaces destellos que relucen en la bahía. Sabemos mejor quiénes somos en esos días brillantes y poderosos en que, tras la tormenta hasta las más pequeñas hojas secas caen imbuidas de identidad propia. El viento susurra entre los pinos y el mundo nace, irreversible, y la araña cabalga sobre su tela oscilante bajo la brisa.

The body Artist
Don Delillo

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