17.11.07

EL PRINCIPIO


Las manos, a la zaga y junto a cada brazo al abarcarme y, el profano rito de besaros enrojeciendo la frente sólo al emprenderte y, la particularidad profunda y simple la de nuestro arribo a esta tierras, un profundo sur. Sin finales y principios, desnudo tanto como sé hacerlo, veo estallar mis venas en estos sus márgenes. Un eterno resplandor, ambos dos encallando en la improbable marginalidad de un fin, un mundo, de algún por fin mundo final. ¿Somos el fin de mundo? Jamás siempre el principio, recomienza lo sé, al brillo, al punto, al son, algo... algún nuevo principio.

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